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Tarifa de parqueadero: cómo fijar la hora, la fracción y el tope diario

Casi todos los reclamos en la caseta de un parqueadero salen de la misma cosa: el cliente creía que iba a pagar una tarifa y pagó otra. No porque le cobraran mal, sino porque la tarifa tiene cuatro piezas y casi nunca están claras las cuatro. Vale la pena definirlas a conciencia una vez, porque después las cobras miles de veces.

Las cuatro decisiones de una tarifa

Una tarifa de parqueadero no es un número, son cuatro:

  • El valor por hora. La base de todo.
  • Cómo se cobra la fracción cuando no se completa la hora.
  • Los minutos de cortesía en los que no se cobra nada.
  • El tope diario, si decides ponerlo.

Las cuatro se combinan, y es la combinación —no el valor por hora— la que determina cuánto factura tu parqueadero al final del mes.

La fracción: de acá salen casi todos los reclamos

Un carro que estuvo 1 hora y 10 minutos, ¿paga una hora o dos? Las dos respuestas se usan en el mercado, y las dos son defendibles. Lo que no es defendible es que el cliente no lo sepa antes de entrar.

Lo más común en Colombia es cobrar la fracción hacia arriba: pasados los minutos de cortesía, cada fracción de hora iniciada se cobra completa. Es simple de explicar y de calcular, que ya es una ventaja en hora pico.

La alternativa —cobrar por minuto exacto— se siente más justa y a veces conviene en parqueaderos de rotación muy alta, pero vuelve el cálculo mental imposible y hace que la tarifa publicada no coincida nunca con lo que el cliente paga. Si vas por ahí, el sistema tiene que mostrar el valor en pantalla antes de cobrar.

Lo que no funciona es dejarlo a criterio de quien está en la caseta: dos operarios van a cobrar distinto por lo mismo, y eso sí te genera un problema con el cliente que vuelve.

Los minutos de cortesía son todo o nada

La cortesía existe para un caso concreto: el que entró a dejar a alguien, dio la vuelta y se fue. Cobrarle una hora completa por ocho minutos te cuesta un cliente para siempre y te deja una discusión en la salida.

La forma correcta de implementarla es todo o nada: si sale dentro de la franja, no paga; si se pasa, paga desde el minuto cero. Descontar la cortesía del tiempo cobrado suena generoso y complica el cálculo sin que nadie lo note.

Diez o quince minutos es lo habitual. Más de veinte y empiezas a regalar rotación real en un parqueadero con buena demanda.

El tope diario: para quién lo pones de verdad

El tope diario es el máximo que un vehículo paga en un día, por más horas que esté. No es una promoción: es lo que te hace competitivo con el cliente que deja el carro toda la jornada laboral.

Dos cosas que conviene tener claras:

  • Se aplica por día iniciado, no por bloque de 24 horas corridas. Un carro que entra el lunes a las 10 de la noche y sale el martes a las 7 de la mañana tocó dos días. Si tu sistema lo cuenta como uno, estás regalando una noche completa.
  • Compite con tu mensualidad. Si el tope diario por veinte días hábiles sale parecido a tu mensual, nadie va a tomar el mensual — y el mensual es ingreso predecible. Conviene que haya diferencia real a favor del mensual.

Carro, moto y bicicleta: tarifa distinta y cupo distinto

Una moto ocupa menos espacio, así que su tarifa es menor. Esa parte todo el mundo la tiene. Lo que se olvida es la otra mitad: el cupo también es distinto, y no son intercambiables.

Si llevas un solo contador de "puestos", el día que entren treinta motos vas a creer que te quedan espacios de carro que físicamente no existen. Cada tipo necesita su propia capacidad, para que el sistema pueda bloquear el ingreso cuando se llenó ese tipo aunque sobren puestos del otro.

Así lo maneja el control de parqueaderos de Reservi: la tarifa es una sola para todo el negocio, pero la capacidad vive por sede y por tipo de vehículo, porque es física.

El mensual: cuándo conviene y cuándo te quita rotación

El mensual es ingreso predecible y cero gestión diaria, pero te ocupa una plaza en las horas en que podrías estar rotándola. En un parqueadero céntrico con demanda fuerte de 9 a 6, un mensual que usa el puesto justo en esas horas puede rendirte menos que la rotación que desplaza.

La cuenta que vale la pena hacer, con tus propios números: cuánto factura en promedio una plaza por rotación en un día hábil, por veinte días. Si ese número es bastante mayor que tu mensualidad, tienes la mensualidad muy barata — o no deberías vender muchas más.

Para poder hacer esa cuenta necesitas los dos ingresos medidos por separado, tiquetes y mensualidades. Es la razón práctica por la que no conviene sumarlos en un solo total.

Cómo saber si tu tarifa está bien puesta

Cuatro señales, todas visibles en los informes si los tienes:

  • Muchas salidas dentro de la cortesía → la franja está muy larga, o te están usando de vuelta en U.
  • Casi todos los tiquetes en el tope diario → tu tope está bajo para tu demanda real.
  • Casi nadie llega al tope → el tope no te está trayendo al cliente de jornada completa; es decorativo.
  • Cupo lleno a las 10 de la mañana todos los días → tienes demanda para subir la tarifa, o demasiados mensuales ocupando las horas buenas.

Ninguna de las cuatro se ve a ojo desde la caseta: salen del histórico de tiquetes cerrados. Si hoy no lo tienes, el primer paso es registrar los ingresos y salidas en un sistema — sin ese dato, cualquier cambio de tarifa es a ciegas.

La tarifa, aplicada igual todas las veces

Valor por hora, minutos de cortesía y tope diario por tipo de vehículo. El sistema calcula y el operario confirma, en vez de hacer cuentas con el cliente esperando.

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